08/09/2008
  Supergol Google

El tiempo pasa

29 de Agosto, 2008 por Sebastián García

Cuando yo tenía 5 años, Julio Grondona era presidente de la AFA.

Cuando yo tenía 6 años, Falcao era el 5 de Brasil, un jugadorazo, y Radamel ni siquiera había nacido.

Cuando yo tenía 7 años, Ferro Carril Oeste era uno de los cucos de la A, siempre peleaba campeonatos, tenía su economía saneada, y record de socios.

Cuando yo tenía 8 años, Platense, Temperley, Deportivo Italiano y Deportivo Español eran clubes de Primera y peleaban de mitad de tabla para arriba.

Cuando yo tenía 9 años, Higuaín era un tronco horrible que jugaba de 2 en Boca. Años después pasó a River, y lo dirigió Passarella. Sí, el mismo Passarella que dirigió a su hijo Gonzalo, un crack, que hoy juega en Real Madrid.

Cuando yo tenía 10 años, si alguien nombraba al Indio Solari, podía ser que se esté refiriendo a Jorge, DT de Independiente, o a Carlos, cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Hoy, Santiago Solari tiene 31 años y le siguen diciendo Indiecito.

Cuando yo tenía 11 años, el Topo Riquelme era un petiso muy feo que jugaba de 3 en San Lorenzo.

Cuando yo tenía 12 años, Batistuta jugaba en River.

Cuando yo tenía 13 años, Llop y Gamboa jugaban juntos en aquel Newell’s Old Boys que dirigía Marcelo Bielsa.

Cuando yo tenía 14 años, Latorre era el yerno de Menem.

Cuando yo tenía 15 años, el Coco Basile dirigía la Selección.

Traer un 9, ésa es la cuestión

25 de Agosto, 2008 por Jonathan Heguier

Boca perdió más que a Palermo. La lesión inesperada del 9 titular indiscutido de Boca abre una incógnita de acá a fin de año. Para suplantear al máximo goleador de Boca en el profesionalismo (junto a “Pancho” Varallo, claro), Carlos Ischia sólo cuenta en esa posición, la de “9 de area”, con Lucas Viatri. Ni Castromán, Noir, Palacio o Mouche tienen las características que tiene Martín.

Entonces, el Xeneize en esa posición no sólo no va a tener recambio sino que además ese espacio quedará vacante, aunque habría que ver si el DT se la juega por darle confianza a un juvenil de 21 años.

Ejemplos en el fútbol argentino no sobran. Muy pocos entrenadores deciden jugársela poniendo en esa ubicación a un chico de la cantera. La mayoría de las veces esos delanteros del gol llegan provenientes de otros clubes. ¿Las excepciones? Por citar algunas: Falcao, en River, Farías en Estudiantes de La Plata, Barrales, en Banfield. El “Pampa” Sosa, en su momento, en Gimnasia La Plata. 

En cambio, a la hora de armar equipos y contratar jugadores, lo primero que se les cruza por la cabeza a los técnicos contemporáneos es: “Hay que comprar un 9”. Y eso es lo que seguramente pensaron en el club de la Ribera cuando se enteraron de los seis meses (o más) de inactividad del súpegoleador: traer un delantero para cuatro meses de competencia, que tendrá el torneo local y la Copa Sudamericana como objetivos.

Muchos deben estar lamentándose por la venta de Boselli, el sucesor del “Titán” en los últimos calendarios. Pero ya no hay tiempo para lamentos, ahora habrá que pensar en los que viene. ¿Posibilidades? Muchas. Suena Pavone (jugador de los “caros”). Figueroa (puede ser una buena posibilidad). Crespo (¿se pondrá la azul y oro?). Bracamonte (¿volverá o está cómodo en Rusia?). Delorte (se acaba de ir). Eto’o (A pesar de que esté “colgado”, es imposible)…

La ruleta de los nombres que pueden llegar a ocupar el lugar de Palermo en el resto del 2008 ya empezó a girar. Ahora, habrá que esperar para saber dónde caerá la bola.-

Ironías de la vida

7 de Agosto, 2008 por Fernando Ianni

La gente es mala y comenta. La prensa es peor y actúa en consecuencia. Todos pensamos que era un poquitito irónico que Ariel Ortega, con su problema con el alcohol a cuestas, se fuera a Mendoza a jugar al fútbol. El chiste se caía de maduro, alguien iba a tirar la primera piedra.

Crónica perdió la vergüenza hace rato y lo dijo con todas las letras:

A Urgente24 nunca la sobraron escrúpulos, así que también se anotó:

Los usuarios de la web, directamente no tienen límites:

Hasta en el blog La Redó, constante castigador de los “pasantes” de los medios tradicionales, se animaron a sugerir destinos con más tradición futbolística:

Todos escuchamos las mismas especulaciones…

Qué la tentadora oferta de Emiratos Arabes se cayó cuando el Burro se enteró que el Islam castiga la ingesta de bebidas alcohólicas.

Que en un momento de delirio místico el mismísimo Dionisio fue el que le encomendó bautizar a su hijo con sugerente nombre… “Tomás”.

Todos los que salen ahora con el políticamente correcto “a Ortega hay que ayudarlo” les importó un bledo mientras el Burro era un pibe, le daba el físico y la rompía en la Selección.

Que Ortega haga lo que quiera, cada uno mitiga la tristeza de la existencia como puede y así es como le sale al Burro. ¿Quién está libre de pecado para acusarlo?

Mientras que no se vuelva a subir borracho a una camioneta Ortega es inofensivo para la sociedad.

Pelé, Cruyff, Maradona…

7 de Agosto, 2008 por Dalmiro Ocar

La otra Raíz del problema.

¿Qué me dirían si lo que les voy a contar es verdad?

¿Nike fue la Corporación que presionó al Barcelona para que Lionel Messi no vista la camiseta (Adidas) de la Selección Argentina? ¿Nike quería borrar de los Juegos Olímpicos de la manera que sea a una de las caras más importantes de Adidas?

Considerando que la marca estadounidense posee un contrato multimillonario con el club catalán (en este caso es como si tuviera el 60% de las acciones), posicionándolo como una entidad con fuerte peso, quizás buscaban aprovecharse de esta situación en la que el jugador podía no ser cedido al seleccionado argentino, e intentar ganarle una batalla más a su principal competidor.

Todo empezó en el 2006, cuando Adidas birló el contrato de exclusividad del jugador a Nike (firmado en el 2004), comenzando así una guerra entre ambas marcas.

Algo similar sucedió en el mundial ‘74, cuando Johann Cruyff  firmó un contrato exclusivo con Puma, y era el único jugador del seleccionado holandés que en su camiseta no se encontraba el logo de Adidas (ni siquiera las tres tiras que la identifican).

Claro, hoy en día eso no podría hacerse, ya que en el acuerdo con la AFA exigieron que todos usen su vestimenta completa.

Las corporaciones podrán hacer lo que quieran en el ámbito de los negocios, pero que interfieran demasiado dentro de la cancha no resulta muy simpático, y termina por desmotivar al hincha a la hora de sentir y mirar un Mundial, un Juego Olímpico o cualquier otra competencia importante.

Por último, cabe destacar un dato. Puma talló algo que nadie le podrá quitar jamás:

- El calzado de Pelé en México ‘70.
- El calzado de Cruyff en Alemania ‘74.
- El calzado de Maradona en México ‘86.

Ni Nike, ni Adidas, pueden jactarse de lo mismo. No les queda otra que pelear por Messi y Ronaldinho.

Que la historia lo juzgue

29 de Julio, 2008 por Sebastián García

Siempre me pareció de muy mal gusto comparar a Messi con Maradona. En primer lugar, porque considero que es una falta de respeto para alguien que supo defender la camiseta de la Selección y del buen fútbol como nadie lo hizo jamás. Y en segundo lugar, porque considero que al jovencito del Barcelona, que acredita más contratos publicitarios firmados que partidos jugados con la celeste y blanca, le queda demasiado grande la comparación.

Hay más diferencias que similitudes entre Messi y Maradona. Como bien dijo Diego, a Lionel le falta carácter. Le dieron la 10 del Barcelona, pero no fue capaz de plantarse y decir: “Señores, yo me voy a los Juegos Olímpicos, les guste o no les guste”. Maradona, en cambio, ni siquiera discutía. Armaba el bolso y se tomaba el avión. Donde jugara la selección, ahí estaba él, con los cortos puestos. No importaba si había partido de la Uefa, de la Champions, o de lo que sea.

En el ‘86, Maradona se bancó patadas de coreanos, italianos, búlgaros, uruguayos, ingleses, belgas, alemanes, y fuimos campeones del mundo. En el ‘90, jugó todo el mundial en una pierna, y llegamos a la final. Diego se infiltaba el tobillo antes de los partidos y en el entretiempo. Se acostaba en la camilla, mordía un toallón para aguantarse el dolor, y salía a la cancha a poner el pecho. Se bancó que lo silbe un estadio repleto de italianos del norte, lloró mientras la cámara lo enfocaba y el mundo entero lo veía por TV, le negó el saludo a Havelange y se enfrentó al poder, sabiendo muy bien que eso le iba a costar muy caro.

Messi, en cambio, en el único partido importante con la selección que le tocó jugar (la final contra Brasil en la Copa América de Venezuela 2007), ni apareció…

Messi tiene un don especial para jugar al fútbol. Tiene el talento motriz para hacerlo de un modo espectacular, pero no tiene ni el cerebro, ni el corazón de Maradona. Parece tener la cabeza en la cuenta bancaria y el corazón en el bolsillo.

Suena terrible decirlo así, pero tal vez esa diferencia de carácter, de tempramento, de garra, de actitud, se deba a la realidad socio-económica que le tocó vivir a cada uno en sus primeros 15 años de vida. Maradona nació y creció en el gueto. Messi, a los 13 años, ya estaba viviendo en Europa.

Maradona es pueblo. Messi es marketing.

Si Messi no quiere ir a los Juegos Olímpicos, que no vaya. Si no está dispuesto a rebelarse frente a la voluntad del Barcelona, que no lo haga. Hay muchos más jugadores dispuestos a romperse el alma por la medalla dorada. Y será la historia la que se encargue de juzgar a cada uno.

Lo más lamentable de todo es el comportamiento de algunos aficionados. El domingo último ocurrió algo insólito. Un grupo de personas con demasiado tiempo libre y poca vida propia organizó un piquete/escrache frente a la Embajada de España, en el barrio de Palermo, para reclamar que liberen a… ¡Messi!

Sí. No pedían por la libertad de Ingrid Betancourt, o por los presos de Guantánamo, o por la violación de los Derechos Humanos en China y el Tibet. No protestaban contra las retenciones móviles, no pedían mayor seguridad, ni educación, ni comida, ni trabajo. Pedían por Messi. Un simple jugador de fútbol. Cric… cric…

Pero esto no debería extrañarnos tanto. En una sociedad tan polarizada e incoherente, es lógico que sucedan estas cosas. Nos horrorizamos con la violación a los Derechos Humanos en la última dictadura militar, pero 30 años después somos capaces de seguir pidiendo mano dura contra el delito. Pedimos que se vayan todos, pero votamos a los mismos de siempre. Nos quejamos de que haya corrupción, pero nos colgamos del videocable, o coimeamos al cana en la esquina. Condenamos la violencia en el fútbol, pero cantamos “bostero vigilante… te vamos a matar!”. Y así podría seguir hasta Londres 2012.

Fiebre en las gradas

23 de Julio, 2008 por Fernando Ianni

Nick Hornby nació en Inglaterra. Es escritor y periodista, pero lo que mejor lo define es su fanatismo enfermo por el Arsenal.

En su novela más conocida, High Fidelity, (sobre la que se hizo la genial película del mismo nombre) cuenta su vicio por la música pop y su historia de idas y vueltas con las mujeres, pero con “Fiebre en las gradas”, recientemente reeditada en el país, desnuda la pasión/obsesión que rige su vida: el fútbol.

Es un tema que siempre me interesó y del que no hay mucho para leer, más allá de las historias de Fontanarrosa y Soriano, aunque siempre condimentadas con el color de la ficción. El fútbol y las letras se llevaron desde siempre a las patadas. Por eso el libro de Hornby es una joyita. Su crónica tiene la fuerza de quien escribe con pasión, el humor del que sabe reírse de sí mismo, y se anima a teorizar sin creerse el gran intelectual ni caer en generalizaciones.

¿Qué cuestiones y porqué razones una persona que uno tiene por culta, centrada, racional, con sentido común, pierde todo ese anclaje para romperse la garganta insultando al central de su equipo (incluso frente a la TV), al árbitro de turno o para gritar un gol? ¿Porqué con tantas preocupaciones diarias nos pone nerviosos una final, nos hace llorar una derrota y nos arruina semanas enteras de vida un descenso?

Hornby intenta explicarlo y explicarse, por momentos desarrolla tésis muy interesantes, en un relato formado por anécdotas de alto valor antropológico. Me reí en voz alta y tuve la gran sorpresa (¿será acaso parte de la magia del fútbol?) de reconocer que sus ritos, cábalas y locuras personalísimas son las mismas que las mías y las tuyas.

¿Quién, que no sea hincha de verdad, podría entender la inevitabilidad del amor por los colores?

“Para casi todos nosotros, el modo en que juegue nuestro equipo es algo que carece de relevancia. Muy pocos hemos elegido realmente a nuestros clubes. Se nos han presentado sobre la marcha y eso es todo”.

¿Cómo termina siendo entendible el cambio de filiación política, la ruptura de un matrimonio y hasta una infidelidad, mientras que en el fútbol nos parece imposible? ¿Qué hincha se iría a ver otro partido luego de la derrota propia para festejar una victoria ajena?

“La lealtad en términos futbolísticos, no es objeto de una elección moral, tal como pudiera serlo la valentía o la amabilidad, sino que es más bien como una verruga o una joroba, es decir, algo con lo que uno ha de convivir sin remedio”.

Su historia (de 1968 a 1992) es la historia del Arsenal, que bien podría ser la historia de cientos de equipos e hinchas de todo el mundo, incluso de la Argentina.

Desde acá, es fascinante descubrir que las mismas situaciones se repiten en dos países con notables diferencias culturales y a miles de kilómetros de distancia: La humillación que nos deparaba de chicos los lunes, después de perder feo un clásico; el estado natural y constante de desilusión de los hinchas (”los festejos son pocos, son mayoría las derrotas”); la incomprensión de madres, novias y amigas porque posponemos todas las obligaciones sociales por un partido…

El estado de histeria que provocan las transmisiones de radio, las protestas en el hall del club cuando se repiten las derrotas, la irrupción de la TV para quedarse con todo el negocio, la lenta expulsión a las clases bajas de los estadios. En un tono mas grave, la erupción de la violencia alrededor de la cultura del fútbol con el surgimiento de los hooligans. El desastre de Heysel y Hillsborough, que terminaría en la administración Tatcher imponiendo butacas en todas las tribunas (una cuestión que ahora mismo se discute en el país).

Una mirada a la vida de un tipo que recuerda momentos significativos de su vida porque ocurrieron entre tal y cual partido. Un enfermo capaz de no ayudar a su novia cuando se desmaya en plena popular. Un hincha como cualquier otro.

Gol Olímpico

20 de Julio, 2008 por Pablo Tano

Los II Juegos Olímpicos de la Era Moderna en París 1900 (del 20 de mayo al 28 de octubre) estuvieron dominados por complicaciones en la organización como consecuencia de serios problemas financieros. Todos estos factores opacaron la realización de un evento como había soñado Pierre de Fredy Coubertin. El barón francés, creador del Movimiento Olímpico, no contaba con recursos suficientes porque el Comité Olímpico Internacional (COI) carecía de reservas para donar.

El acontecimiento se desarrolló en el marco de la Exposición Universal de París que convocó a 58 países y duró ¡cinco meses! (en la actualidad se realizan durante 15 días). Informes de la época aseguran que más de ¡50 millones de personas visitaron la Ciudad Luz! Las distintas delegaciones exhibieron sus virtudes en cultura, arquitectura y avances tecnológicos.

La estrategia de los anfitriones de los Juegos fue aprovechar la atracción que generó la Feria Internacional y decidieron extenderlos para que coincidieran. Del 15 de abril al 12 de noviembre, aproximadamente, Francia se vio paralizada y los ojos de mundo se clavaron sobre la Torre Eiffel.

Además, Coubertin determinó incorporar al programa de actividades pruebas insólitas para consitar mayor atención de los turistas. Siempre procurando de mantener la identidad de la práctica formal de l eporte y no como entretenimiento. Situación que no entendía Alfred Piccard, el Comisario de la Exposición, y los consideraba un espectáculo más dentro de las exhibiciones de globos aerostáticos y palomas mensajeras.

Se realizaron carreras de embolsado, concursos de pesca y el juego de romper la olla. Como otra novedad integrada en el programa olímpico apareció la cuerda india o tira y afloja (conocida en nuestro país como zinchada –en Boca Juniors el preparador físico Carlos Dibos, durante la era Basile, solía utilizarla como entretenimiento para crear un clima distendido en las prácticas-); en natación los 60 metros bajo el agua y la divertida prueba de los 200 metros con obstáculos. Había que sortear barriles pasando por debajo de ellos.

Debido a la extensa duración de los II Juegos Olímpicos el mensaje se transformó en confuso y, por este motivo, corrieron el peligro de perder su denominación: se les llamó, simplemente, Concursos internacionales de ejercicios físicos y deportes.

*Curiosidades

El equipo de remo holandés solicitó a la organización el reemplazo de uno de sus integrantes. Un niño de sólo ocho años fue seleccionado de improviso. Con su ayuda, Holanda ganó la prueba y muchacho-timonel estuvo en la ceremonia de premiación. Hasta hoy, se desconoce su identidad.

Por otro lado, las competencias de natación se desarrollaron durante el primer mes en aguas del río Sena. El presupuesto no alcanzó para construir en tiempo y forma piscinas de 25 metros. Se eligió un curso del río a lo largo de 100 metros, delimitado con boyas y balsas, donde las aguas corrían más calmas.

*El fútbol entra en escena por primera vez

Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos el fútbol formó parte del programa. Cuatro años, en Atenas 1896, se disputaron sólo dos partidos pero no fueron reconocidos de manera oficial. En la final, el equipo de la ciudad griega de Smyrna goleó por 15 a 0 a la delegación de Dinamarca.

El 26 de septiembre, en el Estadio Velódromo Jacques Anquetil, de Valenciennes (hacía de local el Club Racing, de París, hasta 1924), el poderoso seleccionado de Gran Bretaña se quedó con la medalla dorada (simbólica) al vencer a Francia por 4 a 0. El tercero puesto y la presea de bronce fue para el combinado Bélgica-Gran Bretaña.

El seleccionado inglés pasó de manera directa a la final porque así lo determinó el sorteo. Y para ser más claros, digamos entonces que en semifinales Francia se impuso por 7-4 al mencionado rejuntado.

Hay que aclarar que como el fútbol participó bajo la denominación de disciplina de exhibición, no se entregaron medallas formales. Pero para la historia del Movimiento Olímpico es como si los tres representantes que subieron al podio las hubieran recibido.

De ahí en adelante el fútbol, quizás impensado por esos tiempos, se convertiría en el deporte más popular del planeta.

Pierre de Coubertin en dos mensajes

“Ha sido un milagro que el movimiento olímpico haya sobrevivido a estos Juegos”.

“Es preciso que cada cuatro años los Juegos Olímpicos restaurados den a la juventud universal la ocasión de un reencuentro dichoso y fraternal, con el cual se disipará poco a poco esta ignorancia con que viven los pueblos uno respecto a los otros…”.

*Los Juegos en números

-Países: 24.

-Duración: 5 meses (se desarrollaron en el verano parisino).

-Atletas: 997 (975 hombres, 22 mujeres; participaron por primera vez).

-Deportes: 18.-

Desesperado

11 de Julio, 2008 por admin

Ya es una necesidad.
Es como lo que siente todo fumador sentado en el sector no fumadores después comerse una buena parrillada. Les juro que lo necesito.

Estoy podrido de ver quién pasó de un equipo a otro; a qué DT echaron; quién no va a ser tenido en cuenta la próxima temporada por el técnico. Y como si fuera poco tengo que leer a qué jugador no lo dejan ir a los juegos olímpicos.

Desesperado miro la tele, pongo TyC y tengo que ver el gol de chilena del Largarto Fleitas, es un golazo, no lo dudo, pero quiero gritar algún gol de vuelta, quiero ir a la cancha, quiero cargar a mis amigos, hasta extraño que me carguen a mí, esto ya no lo aguanto más. Creo que hasta extraño ver Indirecto con Eduardo Ramenzoni y su equipo de chombas de colores.

Les pido disculpas si los aburrí, pero necesitaba descargarlo: extraño el fútbol de cada fin de semana.

 

¡Saludos a todos!

¿Quién inventó el fútbol?

29 de Junio, 2008 por Sebastián García

¿Alguna vez te preguntaste dónde y cuándo nació el fútbol?

Los más apresurados en responder, dirán que el fútbol se inventó en Inglaterra, allá por mediados del 1800. ¡Error! Los ingleses no inventaron nada, jamás. Fieles a su tradición pirata, siempre se encargaron de apropiarse de lo ajeno.

Veamos…

Se dice que los británicos inventaron el rock. Pero el rock, en realidad, es una evolución del blues, que a su vez desciende directamente de la música africana, desde donde se desprenden también la cumbia, el vallenato, la rumba, la salsa y otros tantos ritmos típicos del Caribe. Por lo tanto, el rock fue inventado por los negros.

Pero, si algo hay que reconocerle a los ingleses, es su rapidez para madrugar a los demás…

Agarraron a cuatro muchachos de Liverpool, y a cinco de Londres. A los primeros los llamaron Los Beatles, y a los otros Los Rolling Stones. Los pusieron en la TV, y los subieron a un avión para que vayan a conquistar América. Y así fue como le hicieron creer al mundo que el rock fue un invento de ellos.

Del mismo modo, los ingleses se apropiaron de muchos objetos materiales que tienen un valor histórico incalculable, como los mármoles del Partenón de Atenas, las momias de Egipto, y la Piedra Rosetta (pieza clave para comenzar a descifrar los jeroglíficos egipcios antiguos).

El hecho de que el inicio de la Revolución Industrial haya tenido lugar en el Reino Unido, allá por mediados del siglo XVIII y principios del XIX, hace que muchos piensen que la máquina a vapor también fue un invento de los ingleses. Pero no. La primera máquina a vapor fue creada muchísimo antes por Herón de Alejandría, un ingeniero griego nacido en el año 10 dC, aproximadamente.

Los ingleses también se jactan de haber inventado la Televisión. Lo que muy pocos saben es que el primer aparato fue diseñado en 1884 por Paul Julius Gottlieb Nipkow, un ingeniero alemán, y que las primeras experiencias las llevó adelante el inventor escocés John Logie Baird.

Los ingleses no inventaron el fútbol. Lo que sí hicieron fue patentarlo, creando las reglas a través de un organismo llamado International Board, e imprimiéndolas en un libro, como si se tratara de La Biblia.

Luego, siguiendo con su tradición colonialista, se encargaron de propagar el fútbol por todo el mundo. Como hicieron primero con el tren y la máquina a vapor. Como harían más tarde con el rock y la TV. Y como han hecho siempre con los bancos, desde que se inventó el dinero.

El fin siempre fue el mismo: dominar.

Pues entonces, ¿quién diablos inventó el fútbol?

Es prácticamente imposible determinarlo. Buscar la respuesta a semejante interrogante, sería como tratar de saber quién inventó la rueda.

Los hallazgos arqueológicos dan muestra de que muchas civilizaciones antiguas practicaban un juego con una pelota, independientemente de la zona en la que estaban asentadas. Podía darse en Roma, Egipto, o México.

En enero de 2006, un grupo de arqueólogos mexicanos descubrió un campo de juego de pelota de 2.500 años de antigüedad, que perteneció los Mayas, una civilización que floreció en el sur de México y parte de Centroamérica.

Hasta el día de hoy se han encontrado alrededor de 1.500 canchas de “fútbol” pertenecientes a las culturas mesoamericanas.

Las medidas de estas canchas suelen ser más chicas que las que se conocen en la actualidad. Siempre se contruían cerca de algún templo importante. Además, contaban con santuarios y altares de sacrificios, por lo que se supone que el juego de pelotas era una actividad sagrada.

Esta práctica simbolizaba la lucha entre las fuerzas opuestas del universo: el bien y el mal, la luz y la oscuridad. La pelota en constante movimiento representaba el movimiento de los astros y las fuerzas de la creación.

Conocida con el nombre de “pok-ta-pok”, en la civilización Maya, esta disciplina puede considerarse como una mezcla entre lo que hoy es el fútbol, el basquet y el voley.

Los jugadores podían pegarle a la pelota con los antebrazos, las manos, las caderas, los glúteos, o la cabeza. Y el objetivo era pasar la pelota por un anillo, en vez de meterla en el arco.

La noche anterior al partido, los participantes hacían penitencia. Hoy, los jugadores concentran en algún hotel.

Durante el partido, los espectadores se sentaban en lo alto de las murallas, y los jugadores, divididos en dos bandos, se colocaban frente a frente.

Hoy, cuando un equipo cumple una muy mala campaña, la primer cabeza que rueda es la del director técnico, y luego la de algunos jugadores. En aquel entonces, las cosas eran mucho más estrictas. El que perdía, era decapitado. Pero en serio.

Este juego se realizaba como acto de culto a la fertilidad de la tierra. Se practicaba también para dirimir disputas y problemas de límites.

La antropóloga Merle Greene Robertson afirma que “mayas y aztecas estaban tan obsesionados por el juego de pelota como lo estamos hoy por el futbol”.

El fútbol, probalemente, nació en muchos lugares a la vez. Y existe desde que el hombre es hombre, y desde que el mundo es mundo.

Quizás por eso, hoy, lo que sentimos por el fútbol es tan grande.

Duda millonaria

24 de Junio, 2008 por admin

“Esta eliminación va a ser algo muy difícil de olvidar, no hay excusas”, declaraba  Sebastián Abreu después de la derrota frente a San Lorenzo en la Copa Libertadores. River supo olvidarla, mirar para adelante y obtener el título local.

Esta duda me resuena en la cabeza desde hace una semana, ¿los festejos de River por la obtención del campeonato son desmedidos por la importancia que le dieron al clausura o un desahogo de cuatro años sin un título?

“La responsabilidad de todo lo que estamos viviendo es mía. Creía oportuno venir a presentarme hoy, porque no lo hice en el partido frente a Boca. Repito, soy el total responsable de este momento del equipo”, declaró Simeone luego de la derrota frente a San Lorenzo.

Recién terminado ese recordado partido, los principales gritos de la gente fueron contra el presidente de River, José María Aguilar, y su comisión directiva, siguiendo por Simeone y los jugadores, no se salvaba nadie, hasta los jugadores debieron retirarse con protección policial por la gran cantidad de objetos contundentes que les arrojaban.

Aguilar se hizo cargo de la derrota: “La responsabilidad siempre emerge de arriba hacia abajo, por lo cual que si hay un primer responsable del partido de ayer es el presidente del club, por lo menos así lo vivo yo”.

Los responsables parecían que eran todos menos los jugadores, pero Abreu dio la cara: “La responsabilidad es nuestra, somos los que salimos a la cancha. El entrenador colabora con lo que puede, dar un mensaje, realizar un cambio para darle más aire o dinámica al equipo, pero los que entramos al campo de juego somos los jugadores”.

El “Beto” Alonso, ídolo riverplatense, tiró más leña al fuego: “Sin carácter no se puede jugar al fútbol y algo de eso sucedió anoche, ya que River estuvo 2-0 en ventaja y San Lorenzo tenía dos hombres menos. No se salva ningún jugador”.

Pero faltaba un culpable: “Cuando San Lorenzo se puso 2 a 1, la cancha se enmudeció, hubo un silencio total y ese silencio atroz es probable que se haya transmitido a quienes estábamos jugando dentro de la cancha”, Ahumada culpó a la hinchada, y adornó su declaración comparándolo con su eterno rival: “Una vez jugando en la cancha de Boca estábamos ganando 2 a 0 y la hinchada de ellos se nos caía encima”.

Y, como no podía ser de otra forma, “se armó la hecatombe: una seguidilla de hechos bochornosos…”. Los hinchas de River, o por lo menos la mayoría visible o pública, manifestó su desconforme y repudio al club de sus amores.

Las banderas contra varios jugadores decoraron el monumental: “Ojalá jugaran con los ‘huevos’ de esta hinchada” y “Yo doy la vida por River, ustedes no tienen vergüenza”, son algunos de los ejemplos que se veía en el estadio millonario. Pero la bienvenida al equipo fue un hecho inigualable del fútbol argentino, un grupo de hinchas les arrojó maíz, en referencia al apodo de gallinas, y la dirigencia impidió que otro grupo ingresara con pañales.

Matías Abelairas apaciguó las aguas: “La derrota en el superclásico y la eliminación de la Libertadores es algo que tenemos que dejar atrás. Lograr el campeonato puede compensar eso”. Abreu agregó que “este tipo de cosas no nos pueden volver a pasar si queremos seguir pensando en el otro objetivo, que es el campeonato local”.

Y River obtuvo el campeonato local. Superó las derrotas frente a Boca y San Lorenzo y ganó justamente el torneo. Pero la importancia que le dieron a Libertadores los seis equipos argentinos que participaron de la competición hicieron que el clausura fuera un premio consuelo, el cual se lo llevó River.

Pero mi duda sigue intacta: ¿los festejos de River por la obtención del campeonato son desmedidos por la importancia que le dieron al clausura o un desahogo de cuatro años sin un título?