La racinguización de River
Domingo, 9 de Agosto de 2009
La gente de la revista Nah! se hizo eco de una situación curiosa que suena hace rato en las canchas y que muchos pensamos seriamente.




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La gente de la revista Nah! se hizo eco de una situación curiosa que suena hace rato en las canchas y que muchos pensamos seriamente.




La final de la Promo entre Gimnasia y Rafaela demostró por qué el fútbol es el mejor de los deportes.
Un Lobo que estaba muerto, con un pie en la B Nacional, tres goles abajo a falta de 18 minutos, logró el milagro.
Para muchos Gimnasia es el equipo más sufrido de la Argentina (y a veces parece que del mundo), suma años de frustraciones y justo pelea el descenso con su rival de toda la vida a punto de ser campeón de América por cuarta vez. Hoy la suerte se dio vuelta y se vistió de blanco y azul.
Los hinchas del fútbol agradecemos por esta definición.
El 12 de junio se cumplieron siete años de este suceso:

Un pueblo que no recuerda está condenado a repetir sus errores.

El papelonazo de Olé llega en un momento justo para reforzar una certeza colectiva -el poco apego del periodismo argentino a la investigación y chequeo de la información- pero también, y mucho más relevante, desnuda una realidad preocupante. Las enormes dificultades del periodismo tradicional para acomodarse a la revolución en las comunicaciones y el acceso a la información que provocó la popularización de internet.
Esta cuestión sería solamente un problema de los grandes medios y monopolios si no fuera porque instintivamente se relacionan con la red de manera reaccionaria. No lo entiendo, entonces es feo, malo, sucio, culpable de mis errores: ES EL ENEMIGO.
Para cualquiera que sabe un poco de internet el error de Olé dice mucho de lo ignorantes que son al utilizar una herramienta que, bien usada es poderosísima para esta profesión. Como defensa escuchamos que el diario fue “engañado” por un usuario y se pone en discusión, en boca de Leonardo Farinella y en complicidad con TyC Sports, “el poder inescrupuloso de Internet, de convertir mentiras en verdades”. Encima, al otro día y en la rectificación, tienen la caradurez de decirnos que la imagen “engañó durante 24 horas a toda una comunidad informativa”.
Casualmente, hace unos días Gonzalo Bonadeo aprovechó una nota que le hicieron en su propio programa a la gente de La Redó para levantarse contra todo lo que se parezca al periodismo en la red. Los ataques revelan el pánico que les genera perder su lugar de dueños de la verdad, su quiosquito, y la legitimidad que creen que les da escribir en un diario o salir en la TV.
¿Porqué voy a creerle automáticamente más a Recondo cuando habla de River que a alguien que mantiene un blog? Si supimos de boca del mismo presidente del Millonario que el periodista de Estudio Fútbol cobraba como asesor del club mientras vendía periodismo independiente. Y como este ejemplo hay miles.
A esta altura hasta mi abuela sabe que no puede ver ningún noticiero ni leer un diario sin tener en cuenta de que canal es o a que intereses representa. Ya no es propiedad de los periodistas el “saber leer entre líneas, más allá de la información”, como enseñaban las escuelas de periodismo hace 10 años. Creer que la gente compra todo lo que publicás sin cuestionarse nada es un insulto a la inteligencia de todos.
Porque todos sabemos que hay miles de periodistas pagados en los medios. De la misma manera que yo como consumidor de noticias sé que no puedo creerle a un Bonelli/Silvestre o a cualquier nota de Clarín, porque corro el riesgo de comerme una operación, también sé que no puedo valorizar de la misma manera algo que leí en la Enciclopedia Británica o la Wikipedia y un posteo de El Cabaret.
Pero esta clase de errores no es únicamente propia de los medios argentinos. Hace algunas semanas un usuario de Wikipedia aprovechó la muerte del músico Maurice Jarre para hacer un experimento. Agregó una cita falsa a la biografía para constatar cuantos medios levantaban la información sin rechequearla. Obviamente la mayoría pisó el palito y ni se hizo cargo del error. (Irónicamente, acá Clarín da cuenta del asunto).
Los pedidos irrisorios (”responsabilidad editorial”) y las generalizaciones absurdas (“cualquier pelotudo tiene un blog”) tratan de esconder el manotazo de ahogado que tiran los medios cuando el agua les llega al cuello.
Si digo que con un martillo el carpintero puede romperte la cabeza y también arreglarte la silla me van a decir que es una obviedad infantil. Bueno, lo digo igual, hay que ser didáctico. Lo mismo corre para Internet.
Y como dijo el viejo Bob, los tiempos están cambiando, mejor que empiecen a nadar, o se van a hundir como una piedra.
Durante una semana propusimos en Supergol una encuesta para saber a qué director técnico consideraban nuestros lectores como el mejor del fútbol argentino.
La irregularidad del torneo, sumada a la particularidad de que no lo pelea ningún equipo grande (River a 6 puntos es el más cercano de la punta) constituían un buen momento para medir en caliente la opinión de los lectores.
Los casi 3 mil votos en 7 días dejaron estos números finales. (A mitad de semana quitamos a los técnicos que no medían más de 1 punto).

Desde el primer día la mayoría de las opiniones se dividieron entre dos DTs que picaron en punta y se disputaron el primer lugar cabeza a cabeza. Arrancó ganando Caruso, a los dos días lo pasó Cappa, volvió Caruso al frente, para terminar Cappa sacando una mínima ventaja, que resultó definitiva.
Los técnicos de Racing y Huracán ponen de manifiesto, hoy en día en sus equipos, dos visiones del fútbol diametralmente opuestas. Cappa promueve el lirismo a rajatabla: la pelota al piso, crecer en el campo tocando corto y al pie, pensar primero en jugar bien para poder ganar. Caruso aplica el manual del pragmatismo: defensa férrea y bien ordenada, presión asfixiante en todo el campo, cuidar la ventaja (y a veces el punto) con uñas y dientes.
Más allá de los recursos y los métodos de cada uno, Cappa y Caruso encarnan también dos formas de trabajo distintas, que hasta ahora han demostrado ser igualmente exitosas. ¿Es mejor técnico el que logra aplicar su idea de cómo jugar sin fijarse en la calidad de jugadores que tiene? ¿O es mejor el que analiza su plantel midiendo virtudes y defectos para después armar un plan de juego acorde?
Cappa ganó este round, pero el dilema seguirá vivo mientras exista el fútbol.
(Es interesante destacar el horrible desempeño que tuvieron Ischa y Gorosito. Es entendible que Zubeldía y Mohamed hallan quedado tercero y cuarto. Es dificil de explicar porqué el técnico del puntero terminó quinto cómodo)
Es verdad que apenas van tres meses de este 2009, pero el gol del brasileño Grafite para el Wolsfburgo en la goleada al Bayern Munich 5-1 va a ser difícil de superar.
Pongan play y aplaudan.

Matías Almeyda es de esos jugadores con talento y que por su personalidad y decisiones terminaron tirando por la borda todo lo destacado que había hecho en su carrera para convertirse en un personaje antipático, incluso hasta despreciable.
Coqueteó con el retiro mil veces, cuando dejó de jugar se arrepintió porque se deprimía, tuvo pasos fugaces por ligas de tercer orden donde apenas jugó (Noruega, Suecia), y terminó con Maradona en el Showbol.
En el medio, sus declaraciones públicas por cuestiones extrafutbolísticas lo dejaron peor parado. Había firmado para Independiente pero antes de debutar decidió irse del país por “la inseguridad”.
El año pasado, en pleno conflicto Campo - Gobierno, el Pelado se permitió tomar posición con aires de estadista aprovechando que tiene un tambo. “La plata que gané la traje a mi país, y ahora estoy decepcionado. Yo no estoy identificado con nada de la política, porque no me interesa. Me da lo mismo que esté quien esté. Pero no sé cuál es el modelo que estamos copiando ahora”, tiró como un entendido en la materia.
Ahora, en 2009 y sin Showbol, aprovechó su amistad con el Beto Acosta para volver (por milésima vez) a las canchas en el club Fénix, de la Primera C. La noticia causó revuelo en la categoría, pero su debut no podía ser tranquilo ni normal.
En el partido del debut, en un ejemplo de profesionalismo, al Pelado se le soltó la cadena y le pegó una piña a Martín Iglesias, defensor de Argentino de Merlo, tras una falta común. El árbitro lo expulsó a instancias del juez de línea.
“Me expulsaron por el peso del apellido. Hay gente que quiere sobresalir”, tiró tras el partido con su habitual humildad y autocrítica.
Aunque después reconoció que estuvo mal (”perdí la cabeza”) dejó una justificación absurda: “Esto es un poco el producto de la manera que tengo de vivir el fútbol, con el mismo compromiso en la Primera C que en un partido internacional”.
Un ejemplo de buen tipo y compañerismo el de Almeyda, que no jugará de visitante en Fénix “porque el plantel es grande” y no quiere “tapar a ningún jugador”. Nadie vaya a pensar que está evitando visitar las acogedoras canchas del ascenso en el conurbano bonaerense.
José Ignacio Sosa, cordobés de 29 años, ganó de punta a punta la última edición del Juego Supergol y se quedó con la Playstation 2. Fanático de Belgrano, pasó por la redacción de Supergol para retirar su premio y nos contó que entre los suyos el juego es “palabra santa” y las ligas se disputan a cara de perro, con apuestas y un gran asado pagado por los que pierden.

Trece partidos ganados, 39 puntos, 54 goles a favor y apenas 22 en contra. Los números de José Ignacio son contundentes y por eso eso fue el ganador indiscutido de la edición del Juego Supergol Apertura 2008.
Participó en apenas tres torneos del Juego, pero fue suficiente para demostrar que sabe mucho de fútbol. “En el primero gané la Liga de Amigos, en el segundo pasé sin pena ni gloria y en el tercero gané la Liga Supergol”, nos contó.
Conoció el juego por unos amigos que participan religiosamente: “Supergol es palabra santa. Se armó una Liga Oficial con 14 participantes. La liga tiene presidente y hasta oposición. Se junta plata que después se reparte entre los tres primeros de la Liga. Además, los tres últimos descienden, no pueden jugar el torneo siguiente y son reemplazados por otras tres personas. También deben pagar un asado para todos. Eso sumado a la cadena de mails con las gastadas después de cada fecha”.
La anécdota, contada con la gracia y el tono cordobés, le sacó una sonrisa a todo el equipo de Supergol. Pero la alegría fue también para José Ignacio, cuando vio llegar su premio: Una Playstation 2.
“Cuando empecé a participar del juego ni siquiera sabía que había un premio. Con el correr de las fechas y viendo que iba ganando todos los partidos de la Liga Supergol empecé a pensar que podía tener alguna chance de quedar entre los de arriba pero nunca imaginé terminar primero. Jamás había jugado a la Playstation, pero sé que el Pro Evolution Soccer 2009 que vino con el premio está muy bueno. En realidad creo que mi hijo Ramiro de 5 años le va a sacar más el jugo que yo”, comentó.
Para terminar, dejó sus consejos a la hora de armar un equipo ganador. “Intenté no gastar tanto en las grandes figuras y sí tener un plantel más completo y con variantes por si había expulsiones, lesiones o jugadores que eran guardados para la Copa Sudamericana. Pero la idea fue siempre no depender de ninguna estrella y poner jugadores que hagan goles. Por ejemplo, Sand, Boselli, Bergessio y Ramirez arriba. El Papu Gómez, Bertolo y Blanco en el medio y Adrián González o Schiavi abajo. También creo que fue un acierto ponerlo a Ortigoza porque pateaba penales y fue varias veces figura. Lo que sigo sin acertar es el arquero. Primero probé con Luchetti pero fue un torneo en el que le dieron pocos penales a Banfied y le hicieron muchos goles. Esta vez me jugué por Ojeda y el que me terminó dando mas puntos fue Ibañez de Godoy Cruz”.

Más allá del bajo nivel general y la irregularidad de los punteros, el fútbol argentino nos vuelve a regalar una definición increíble.
Veremos enfrentarse en tres partidos a todo o nada a los mejores equipos del momento.
Que viva el fútbol y que gane el mejor.
En exclusiva lanzamos la primera entrega de Los expedientes secretos de Supergol. Y qué mejor manera de empezar que con un tema bien fuerte: la influencia maligna que la contratapa del diario deportivo Olé ejerce sobre los eventos deportivos que en ella se mencionan.
A las pruebas nos remitimos.
La previa:
Contratapa de Olé, entrevista al “Bicho” Marcos Gómez, como hincha de Boca y en su rol de Payaso Malaonda antes de la última fecha del Apertura.

Los hechos:
Boca pierde 1-2 con Lanús en la Bombonera, y como Estudiantes le gana a Arsenal 2-0 lo alcanza en la tabla de posiciones. Van a partido de desempate el miércoles 17 y el Pincha le sacaba el tricampeonato mano a mano con un cotundente 2-1.
La previa:
Contratapa de Olé, entrevista a Mostaza Merlo antes de la última fecha del Clausura.

Los hechos:
Colón le gana 1-0 y la Academia queda condenada a jugarse la permanencia en primera división ante Belgrano de Córdoba.
La previa:
Contratapa de Olé, entrevista a Mario Bolatti -ex volante central de Belgrano- antes del partido decisivo entre el Pirata y Racing por el ascenso a Primera División.

Los hechos:
La Academia sufre pero gana 1-0 y se asegura su lugar en primera un año más. Belgrano se queda en la B Nacional.
La previa:
Contratapa de Olé, entrevista a Guillermo Barros Schelotto antes del clásico de la Plata entre Gimnasia y Estudiantes.

Los hechos:
Gimnasia vuelve a penar ante su archirrival y pierde su quinto clásico al hilo: 1-3 y con un jugador menos.
Desde este humilde blog no creemos, y además rechazamos los motes de piedra, mufa, y jettatore que se suelen ajudicar a personas y entidades con peligrosa liviandad en el ambiente del fútbol. Pero en este caso, la evidencia nos supera.