Riquelme no quiere más a Román
Lunes, 29 de Septiembre de 2008¿Por qué todos le dicen “Román”? Es Juan Román Riquelme. Una persona, un jugador de fútbol normal. No desea el trato preferencial.
Riquelme quiere volver a ser uno más. Está cansado de si mismo.
Se sabe diferente, pero ya no disfruta de ese peso, y ha construido con el tiempo un personaje con el objetivo de deshacerse de tamaña mochila.
A partir de una falsa modestia evidente, Riquelme trata de vivir más tranquilo, busca desprenderse de la responsabilidad que conlleva ser visto como un crack. Prefiere no considerarse distinto, ni mejor que los otros. Y lo reclama cada vez que habla, dentro y fuera de la cancha.
Afuera, con frases del siguiente corte: “Cuando un equipo en el que está Riquelme empata, todos hablan”. Y… sí, ¿no? ¿No es este Riquelme el que sacó campeón a Boca de todo lo que quiso? ¿El que llevó al Villarreal a la semifinal de la Copa de Campeones? ¿El que volvió a Boca y metió 8 goles para ir a la cima de América otra vez?
Y en el pasto también lo hace: divaga durante largos ratos, se muestra fastidioso, no se impone, lentifica en exceso el juego, y cede gustoso el protagonismo. Como en la selección, harto de escuchar que “Messi o Riquelme”, él parece haber hecho caso a quienes promueven las bondades del jugador del Barcelona, entregando la posta al confundido Messi.
Dijo que San Lorenzo tiene mejor plantel que Boca, que San Pablo lo tuvo en la Copa Libertadores pasada porque contaba con Adriano, y que cuando a éste le dieran ganas, ganaría la Copa caminando. Muchos otros argumentarían que con un Riquelme en buen nivel no hay plantel que supere al xeneize en Latinoamérica. De hecho, sus máximos defensores futbolísticos, así lo piensan. Él es “el mejor”, pero no quiere serlo.
Nicolás Gaitán, promesa del Club, declaró hace semanas: “Ojalá sea un cuarto de Riquelme o de Zidane”.
Es muy probable que Riquelme se rebele contra sí mismo y siga jugando grandes partidos, pero el cansancio viene in crescendo desde hace tiempo.