El fútbol es un oasis en comparación con todas las disciplinas deportivas que se puedan practicar a nivel profesional en el mundo. Más allá del seductor negocio, las cifras millonarias que se manejan, los siderales derechos de televisión que se pagan, los contratos publicitarios que se firman, los boletos que se venden para la toda la temporada y el merchandising, aparece un aspecto particular que tiene que ver con lo humano: existir hoy, fracasar mañana, o viceversa.
Tema: San Lorenzo es el merecido flamante campeón del fútbol argentino. En su plantel tres ex jugadores de River como Cristian Tula, Cristian Ledesma y Gastón Fernández fueron fundamentales en la campaña del equipo dirigido por Ramón Angel Díaz.
En el Estudiantes de Diego Simeone el volante Diego Galván fue una pieza clave. Jugó como enlace, como delantero, y tanto por derecha como por la izquierda. Y aportó varios goles decisivos.
Pero al unir estos tres nombes, Tula, Ledesma, Fernández y Galván, llegamos a la conclusión de que ninguno de ellos tuvo continuidad y respaldo y por eso River los dejó emigrar. El DT debió considerar en su momento que en sus respectivas funciones había un colega que rendía mejor que ellos.
¿Pero qué cambió en estos jugadores para que no rindan en el club de Núñez y sean imprescindibles en Estudiantes y San Lorenzo? “Acá hay poco margen para el error”, afirmó en las últimas horas el hoy nuevamente volante millonario Diego Galván.
Y coincido con el ex Olimpo. La magra actualidad deportiva del Millonario en el último año generó una presión tan insostenible que en el caso de Galván las oportunidades de jugar fueron escasas. A la mínima vacilación era el primer cambio que disponía Passarella en las contadas veces que le tocó ser titular. Y así el jugador perdió confianza, seguridad.
Hay que recordar que Galván fue comprado por River cuando jugaba en Olimpo, luego lo cedieron a Estudiantes, donde dio la vuelta olímpica, y volvió a River. Hoy, con un protagonismo nulo. Ese fue el manoseo.
En el caso de Tula y la Gata la historia fue similar. Por la “cantidad y calidad” de jugadores que integran el plantel profesional de Primera no tuvieron su lugar. El Káiser Los técnicos de turno los declararon transferibles.
Pero en el Ciclón se encontraron con el motivador Ramón Díaz. “A los dos los conozco desde chicos. Lo hicieron por mí”, se ufanaba el riojano. Pero hay que reconocer que algo tuvo que ver: los respaldó, los motivó, les habló, los contagió de convicción y los hizo importantes. Y los resultados están a la vista.
Paradojas divinas del fútbol. River es un grande y exige resultados. San Lorenzo es un grande y también exige resultados. Estudiantes buscó una meta y se convenció para concretarla. Creo que todo, finalmente, pasa por cómo las relaciones humanas se desarrollan y la psicología juega un papel trascendente. Así es el fútbol.-