¡Leed mortales!
Miércoles, 26 de Septiembre de 2007Es ley: “Todo futbolero que se precie denostará al Rugby por aburrido, de elite, y en el que la rusticidad se valora más que el virtuosismo”.
Pero como las reglas están para romperlas hablemos de los Pumas… y del punto de contacto con la Selección argentina, que a su vez comparten con los demás equipos nacionales a la hora de la competencia internacional: la mezcla siempre peligrosa con el sentimiento patriótico, los colores de la bandera y puntualmente el himno.

Se habló hasta el cansancio del emocionante gesto de los Pumas lagrimeando ante la letra de López y Planes… pero… lo cierto es que los Pumas representan a la Unión Argentina de Rugby, la Selección a la Asociación del Fútbol Argentino y no al “Ser Nacional” (si alguien lo vio que me lo presente).
Me niego a creer que ellos 15 u 11 representen las virtudes -y defectos- de los argentinos. Ni la garra de los Pumas nos pertenece a todos, ni tampoco la liviandad de la Selección de Basile*.

Así, al voleo, me vienen a la memoria dos imágenes que demuestran la incomodidad, inutilidad, y hasta ridiculez de incluir los himnos en el deporte:
- Ricardo La Volpe en el Mundial de Alemania entrando al estadio después de los himnos en el México - Argentina de los octavos de final.
- Final de la Libertadores entre Boca y Gremio. ¡Himno argentino sonando de fondo! mientras la cámara poncha en el clásico paneo horizontal a Claudio Morel Rodríguez.
Para leer más -y este es el real propósito del post- dos recomendaciones:
Guillermo Piro expone una curiosidad que nunca noté.
Gonzalo Bonadeo admite que puede haber grises.
* Véase Argentina-Brasil, final de la Copa América 2007.
