06/09/2010
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Archivo de Septiembre de 2007

¡Leed mortales!

Miércoles, 26 de Septiembre de 2007

Es ley: “Todo futbolero que se precie denostará al Rugby por aburrido, de elite, y en el que la rusticidad se valora más que el virtuosismo”.

Pero como las reglas están para romperlas hablemos de los Pumas… y del punto de contacto con la Selección argentina, que a su vez comparten con los demás equipos nacionales a la hora de la competencia internacional: la mezcla siempre peligrosa con el sentimiento patriótico, los colores de la bandera y puntualmente el himno.

Se habló hasta el cansancio del emocionante gesto de los Pumas lagrimeando ante la letra de López y Planes… pero… lo cierto es que los Pumas representan a la Unión Argentina de Rugby, la Selección a la Asociación del Fútbol Argentino y no al “Ser Nacional” (si alguien lo vio que me lo presente).

Me niego a creer que ellos 15 u 11 representen las virtudes -y defectos- de los argentinos. Ni la garra de los Pumas nos pertenece a todos, ni tampoco la liviandad de la Selección de Basile*.

Así, al voleo, me vienen a la memoria dos imágenes que demuestran la incomodidad, inutilidad, y hasta ridiculez de incluir los himnos en el deporte:

  • Ricardo La Volpe en el Mundial de Alemania entrando al estadio después de los himnos en el México - Argentina de los octavos de final.
  • Final de la Libertadores entre Boca y Gremio. ¡Himno argentino sonando de fondo! mientras la cámara poncha en el clásico paneo horizontal a Claudio Morel Rodríguez.

Para leer más -y este es el real propósito del post- dos recomendaciones:

Guillermo Piro expone una curiosidad que nunca noté.

Gonzalo Bonadeo admite que puede haber grises.

* Véase Argentina-Brasil, final de la Copa América 2007.

Divididos

Martes, 18 de Septiembre de 2007

El 9 de noviembre de 1989 es una fecha histórica para la humanidad. Aquel día, cayó el Muro de Berlín. Un muro de casi 5 metros de alto, y 162 kilómetros de longitud, que durante 28 años mantuvo dividido a Berlín Occidental de la República Democrática Alemana.

La caída del Muro de Berlín significó el principio del fin de todos los los regímenes comunistas en Europa Oriental, y el inicio de un período de transición.

Algunos festejaron y otros se apenaron. Es lógico. El mundo y su gente, al igual que Berlín, siempre estuvieron divididos, y enfrentados.

Pero existe un instrumento ideal para unir a un pueblo: el fútbol, ese deporte tan maravilloso, pasión de multitudes, que tantas veces ha sido utilizado políticamente.

El Mundial de Italia ‘90 era una oportunidad inmejorable para demostrarle al mundo que la utopía socialista había llegado a su fin por culpa de una izquierda retrógrada que no supo cómo adaptarse a los cambios. Y para lograrlo, había que llevarse por delante a siete rivales.

Pasaron Yugoslavia, Emiratos Arabes y Colombia en la primera ronda. Pasó Holanda en octavos, Checoslovaquia en cuartos e Inglaterra en semis. Llegó la final, y allí estaba Argentina, con Maradona en la cancha…

Pero Alemania tenía que ganar a toda costa. Había que demostrarle al mundo que los alemanes eran derechos y humanos… No, ¡perdón! ¡Eso fue en otro Mundial!

Había que demostrarle al mundo que corrían tiempos mejores para todos los alemanes desde la caída del muro. Así fueran del Este o del Oeste. Y también había que vengarse de Maradona y los argentinos, que una semana antes habían cometido el grave error de eliminar nada menos que al dueño de casa, Italia.

Entonces Codesal hizo lo suyo, y chau Argentina. Alemania era el campeón. ¡Deutschland! ¡Deutschland! ¡Deutschland!

Miles de alemanes coparon la calle para festejar la conquista. Del Oeste al Este, todo era una fiesta. Alemania estaba unida, y contenta. La pesadilla comunista había terminado. Luz verde, entonces, para el consumo. Coca-Cola, Mc Donalds, ropa de marca, autos nuevos, televisión por cable, bla, bla, bla…

Durante los siguientes diez años, Maradona se encargó de gritar su verdad a los cuatro vientos.

Se preparó para volver jugar otro Mundial, pero una mano negra le cortó las piernas.

Se hizo amigo de Fidel y de Chávez. Se tatuó la cara del Che en el brazo.

En fin, dejó bien claro de qué lado estaba.

Optimista y vigente

Martes, 18 de Septiembre de 2007

Martín Palermo ya demostró a lo largo de su carrera que tiene altos y bajos. Cada tanto, el goleador se relaja por varias semanas dentro del área… En ese momento, aparecen, sagaces, hinchas y periodistas buscándole un posible reemplazante. Cosa que nunca sucede, ya que Martín se levanta y pone la quinta para taparles  la boca a todos.

Barijho, Marioni y Boselli, son algunos de los delanteros de área que lo sufrieron durante estos años. Y ninguno de ellos pudo hacerle sombra.

Martín Palermo nació para ser el 9 de Boca. Sus 168 goles en el club Xeneize (entre torneos locales e internacionales) demuestran que la camiseta nunca le pesó.

En 1995 no tenía muchas chances en la Primera de Estudiantes. Cuando su carrera parecía irse por un precipicio, Daniel Córdoba reemplazó a Miguel Angel Russo como DT del Pincha. El Profe salvó a Palermo del ostracismo y lo juntó con José Luis Calderón para que ambos hagan una mortífera dupla de ataque.

Dos años después se lo llevó el Xeneize y pasó a ser el Optimista del gol, cuando en La Boca gobernaba un Virrey.

A partir de ahí sería el sinónimo de gol Xeneize. Tras un breve paso en el fútbol español (sin brillos), el Titán regresó para ser el máximo goleador de la Institución en el profesionalismo. Con los cuatro frente a Banfield, cada vez le falta menos…

Un nuevo punto oscuro

Lunes, 17 de Septiembre de 2007

El fútbol argentino vuelve a quedar inmerso en una nueva polémica por el desempeño de los arbitrajes. Los que pierden se quejan y los que ganan se callan la boca. A veces se critica sin conocimiento –la mayoría- y en otras ocasiones con absoluta razón.

El árbitro Juan Pablo Pompei, quien claramente perjudicó a San Lorenzo en la derrota por 4 a 2 ante Arsenal, por la 7ª fecha, al convalidar dos goles ilegítimos; salió a denostar a su asistente, Juan Rebollo, a tal punto de reclamar que nunca más lo quiere a su lado. Una fina manera de romper los… códigos que le dicen.

Después el empresario y conductor Marcelo Tinelli aprovechó su espacio en TV para criticar a Pompei en cámara. Para acrecentar una andanada de cuestionamientos que luego extendieron el presidente del Ciclón, Rafael Savino, quien amenazó con renunciar como secretario general de la AFA. Ahí apareció en escena la interna que desde hace años mantiene enfrentados a los dos gremios de árbitros: SADRA y la AAA. Pompei pertenece al primero y Rebollo al segundo.

Otro tema: el presidente de la AFA, Julio Grondona, creó a fines de los ‘80 el SADRA para restarle poder al otro sindicato. Hasta llegó a decir que ”es mi mejor creación” en el programa de televisión El Sello, hace tres años.

Una nueva polémica está instalada en el escenario del fútbol-negocio. Una nueva y dolorosa mancha que vuelve a ganar espacio y amenaza con dejar más de una víctima como responsable.

Pero me pregunto lo siguiente: ¿Qué dirá ahora el Señor Tinelli sobre el grosero error del asistente Claudio Rossi –el domingo jugó su último partido- que perjudicó a Tigre al sancionar una posición adelantada inexistente de Román Martínez? “Nos equivocamos”, reconoció el árbitro Héctor Baldassi.

Está todo dicho: la derecha la siguen teniendo los poderosos y la brecha con los débiles es cada vez más gigante.-

Bienvenidos al show

Miércoles, 12 de Septiembre de 2007

A mediados de los años ‘60, Boca Juniors dominaba el fútbol nacional. Su presidente, Alberto J. Armando, pronunció una frase que quedó para la historia: “Boca es la mitad más uno”.

Al margen de las estadísticas, está claro que Boca es uno de los clubes más populares de la Argentina, de Latinoamérica y del mundo. Pero esto tiene sus pro y sus contra.

La gran contra que padece Boca hoy en día es la falta de capacidad en su estadio. Cada vez que Boca juega un clásico, miles de socios acuden a La Bombonera, y el público general se tiene que “matar” por una entrada. No hay lugar…

A nivel institución, el club pretende llevar la “marca Boca” por diferentes lugares del mundo. Así es como el equipo suele disputar la primera fase de la Copa Sudamericana en Salta, o salir de gira por México, Estados Unidos, Europa o China, en tiempos de pretemporada.

A los jugadores no les gustan los viajes extensos. Los técnicos preferirían más tiempo de entrenamientos, y menos de aeropuerto. Pero… business are business.

¿Cómo puede hacer Boca para satisfacer estas dos necesidades? Simple.

Por un lado, Boca debe tener un plantel competitivo para disputar el torneo local y las copas internacionales (Libertadores, Sudamericana, etc.). Ese plantel debe estar integrado por aquellos jugadores que mejor estén en ese momento, sin importar si tuvieron o no un pasado glorioso en la institución.

Por otro lado, Boca podría conformar un plantel con aquellas estrellas que ya están en la recta final de su carrera, como Palermo, Ibarra, Barros Schelotto (actualmente en EEUU), el Patrón Bermúdez (en Colombia) y el Chelo Delgado (en Ecuador).

¿El nombre? Podría llamarse BOCA V.I.P., BOCA STARS, BOCA PREMIUM, BOCA GOLD…

También podrían jugar aquellos que ya han pasado a retiro, como Serna, Cagna, Traverso y Oscar Córdoba. Abbondanzieri y Riquelme podrían sumarse cuando decidan colgar guantes y botines, respectivamente… ¡Y hasta Bianchi -actualmente desocupado- podría ser el técnico!

Con todas estas estrellas, no caben dudas de que Boca podría encarar una gira por todo el mundo, como lo hacen las grandes bandas de rock.

Más de uno pensará que nadie va a querer ver un equipo de once veteranos corriendo atrás de una pelota. Pero más viejos están los Rolling Stones… y siguen girando.

¿Y si entrenamos en Europa?

Martes, 11 de Septiembre de 2007

Luego de los amistosos que Argentina disputó tras la final perdida en la Copa América ante Brasil, y antes del inicio de las eliminatorias, el balance que se puede hacer de esos partidos es que hay tantas dudas como certezas.

En el amistoso en Oslo, ante Noruega, se vió una selección con demasiadas dudas en el fondo y  un ataque tibio, que recién en el segundo tiempo tuvo un poco más de profundidad, con Insúa y Messi como abanderados del ataque albiceleste. Pero aquel partido dejó muchas dudas sobre el funcionamiento del equipo.

Ante Australia, Argentina mostró otra imagen. Por empezar, la defensa que pareció estar más aceitada que otros partidos. Demichelis cumplió, anotando el único gol argentino, Milito estuvo más seguro y Heinze jugó en buen nivel sobre el lateral izquierdo.

Jonás Gutiérrez cumplió un buen trabajo por la izquierda, e Insúa hizo lo propio jugando como enganche. Esos dos puestos están en veremos.

Argentina tiene jugadores de gran calidad. Sólo hay que saber como hacerlos jugar juntos y que cumplan dentro de la cancha. Con nombre y apellido no se ganan partidos o campeonatos.

Si Alfio Basile decide utilizar en su mayoría a jugadores que actúan en el exterior para una competencia de mucha importancia como las eliminatorias al Mundial 2010, ¿por qué no realizar el mismo sistema que intentó hacer en Ezeiza convocando jugadores que juegan en Argentina, pero hacerlo en Europa con los que utilizaría para las eliminatorias?

El Coco siempre dijo que le gustaba el día a día, que los jugadores se conozcan, que convivan.

Si finalmente decide afrontar las eliminatorias con mayoría de jugadores de Europa o el exterior, juntándolos dos o tres veces por semana en algún lugar de Europa y practicar como se hizo en Argentina con los jugadores locales, podría trabajar en los aspectos a mejorar, conocer con profundidad los jugadores, sacar el mayor provecho a la calidad de cada uno y saber con cuáles puede contar y con cuáles no.

Podría trabajar como un entrenador en vez de un seleccionador.

Llegar así a un partido por eliminatoria es diferente a armar la lista, juntarlos en Ezeiza dos días antes, y salir a la cancha con poco tiempo de ensayo.

Si Basile decide afrontar las eliminatorias con casi todos jugadores que actúan en Europa o el exterior, esto podría darle al Coco una mejor idea para cada partido de las eliminatorias.

Un nuevo Shopping

Martes, 4 de Septiembre de 2007

Domingo por la tarde. Para una mujer es un buen día y horario para ir al Shopping más cercano y ver los últimos modelos de carteras, zapatos, jeans, alguna que otra remera…

Y si sos hombre, podés ir a la cancha a ver al club de tus amores y perder los nervios en 90 minutos. Cuando pinta el hambre, te gastás $4 en algún chori o paty, más otros $3 de gaseosa, porque siempre te da sed.

Pero estos dos casos también se pueden unir. El hombre le dice que sí a su chica y la acompaña al Shopping. Y obviamente utiliza varias veces la tarjeta de crédito, no precisamente para él.

Y también se da el caso contrario. Una chica le hace la gamba a su hombre, y van juntos a la cancha. Aunque se dé en menos oportunidades últimamente, la chica va a preguntar varias veces cómo se llama el número 9 y cuánto falta para que termine el partido…

Domingo 2 de septiembre. Boca-Huracán en La Bombonera. Una pareja cuarentona (o cincuentona) muuuuuy paqueta se pasea por los pasillos de la segunda bandeja, muy cerca del palco de prensa.

A él, tipo canoso, se lo ve muy desanimado, como si no fuera hincha de alguno de los clubes. Aunque los precios estén bien grandes y claros en la pared, pregunta ¿a cuánto me hacés el paty? como para ver si se lo dejan a menos…

A ella, rubia con varias operaciones encima, se la ve entusiasmada. Da vueltas de aquí para allá con su reluciente bolso, en el que se puede leer claramente Louis Vuitton Trunks & Bags. Chapea con algunos periodistas y trata de averiguar (mientras se arregla por centésima vez su extenso cabello) algo que la desespera…

Minuto 35 del segundo tiempo. Gol de penal de Pablo Ledesma. Uhhhh uhhhhhhh, vamos Booooocaaa, se la escucha a ella, como si fuera del país del norte y vitoreara un doble de Michael Jordan en el United Center de Chicago. Mientras tanto, el tipo se comía su quinto paty.

Como se ve, el fútbol fue cambiando a lo largo de la última década. Las chicas de la platea se visten a la última moda y se preparan para recibir (alegremente) todos los flashes humanos, mientras se acomodan por milésima vez sus extensos cabellos…