06/09/2010
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Archivo de Junio de 2008

¿Quién inventó el fútbol?

Domingo, 29 de Junio de 2008

¿Alguna vez te preguntaste dónde y cuándo nació el fútbol?

Los más apresurados en responder, dirán que el fútbol se inventó en Inglaterra, allá por mediados del 1800. ¡Error! Los ingleses no inventaron nada, jamás. Fieles a su tradición pirata, siempre se encargaron de apropiarse de lo ajeno.

Veamos…

Se dice que los británicos inventaron el rock. Pero el rock, en realidad, es una evolución del blues, que a su vez desciende directamente de la música africana, desde donde se desprenden también la cumbia, el vallenato, la rumba, la salsa y otros tantos ritmos típicos del Caribe. Por lo tanto, el rock fue inventado por los negros.

Pero, si algo hay que reconocerle a los ingleses, es su rapidez para madrugar a los demás…

Agarraron a cuatro muchachos de Liverpool, y a cinco de Londres. A los primeros los llamaron Los Beatles, y a los otros Los Rolling Stones. Los pusieron en la TV, y los subieron a un avión para que vayan a conquistar América. Y así fue como le hicieron creer al mundo que el rock fue un invento de ellos.

Del mismo modo, los ingleses se apropiaron de muchos objetos materiales que tienen un valor histórico incalculable, como los mármoles del Partenón de Atenas, las momias de Egipto, y la Piedra Rosetta (pieza clave para comenzar a descifrar los jeroglíficos egipcios antiguos).

El hecho de que el inicio de la Revolución Industrial haya tenido lugar en el Reino Unido, allá por mediados del siglo XVIII y principios del XIX, hace que muchos piensen que la máquina a vapor también fue un invento de los ingleses. Pero no. La primera máquina a vapor fue creada muchísimo antes por Herón de Alejandría, un ingeniero griego nacido en el año 10 dC, aproximadamente.

Los ingleses también se jactan de haber inventado la Televisión. Lo que muy pocos saben es que el primer aparato fue diseñado en 1884 por Paul Julius Gottlieb Nipkow, un ingeniero alemán, y que las primeras experiencias las llevó adelante el inventor escocés John Logie Baird.

Los ingleses no inventaron el fútbol. Lo que sí hicieron fue patentarlo, creando las reglas a través de un organismo llamado International Board, e imprimiéndolas en un libro, como si se tratara de La Biblia.

Luego, siguiendo con su tradición colonialista, se encargaron de propagar el fútbol por todo el mundo. Como hicieron primero con el tren y la máquina a vapor. Como harían más tarde con el rock y la TV. Y como han hecho siempre con los bancos, desde que se inventó el dinero.

El fin siempre fue el mismo: dominar.

Pues entonces, ¿quién diablos inventó el fútbol?

Es prácticamente imposible determinarlo. Buscar la respuesta a semejante interrogante, sería como tratar de saber quién inventó la rueda.

Los hallazgos arqueológicos dan muestra de que muchas civilizaciones antiguas practicaban un juego con una pelota, independientemente de la zona en la que estaban asentadas. Podía darse en Roma, Egipto, o México.

En enero de 2006, un grupo de arqueólogos mexicanos descubrió un campo de juego de pelota de 2.500 años de antigüedad, que perteneció los Mayas, una civilización que floreció en el sur de México y parte de Centroamérica.

Hasta el día de hoy se han encontrado alrededor de 1.500 canchas de “fútbol” pertenecientes a las culturas mesoamericanas.

Las medidas de estas canchas suelen ser más chicas que las que se conocen en la actualidad. Siempre se contruían cerca de algún templo importante. Además, contaban con santuarios y altares de sacrificios, por lo que se supone que el juego de pelotas era una actividad sagrada.

Esta práctica simbolizaba la lucha entre las fuerzas opuestas del universo: el bien y el mal, la luz y la oscuridad. La pelota en constante movimiento representaba el movimiento de los astros y las fuerzas de la creación.

Conocida con el nombre de “pok-ta-pok”, en la civilización Maya, esta disciplina puede considerarse como una mezcla entre lo que hoy es el fútbol, el basquet y el voley.

Los jugadores podían pegarle a la pelota con los antebrazos, las manos, las caderas, los glúteos, o la cabeza. Y el objetivo era pasar la pelota por un anillo, en vez de meterla en el arco.

La noche anterior al partido, los participantes hacían penitencia. Hoy, los jugadores concentran en algún hotel.

Durante el partido, los espectadores se sentaban en lo alto de las murallas, y los jugadores, divididos en dos bandos, se colocaban frente a frente.

Hoy, cuando un equipo cumple una muy mala campaña, la primer cabeza que rueda es la del director técnico, y luego la de algunos jugadores. En aquel entonces, las cosas eran mucho más estrictas. El que perdía, era decapitado. Pero en serio.

Este juego se realizaba como acto de culto a la fertilidad de la tierra. Se practicaba también para dirimir disputas y problemas de límites.

La antropóloga Merle Greene Robertson afirma que “mayas y aztecas estaban tan obsesionados por el juego de pelota como lo estamos hoy por el futbol”.

El fútbol, probalemente, nació en muchos lugares a la vez. Y existe desde que el hombre es hombre, y desde que el mundo es mundo.

Quizás por eso, hoy, lo que sentimos por el fútbol es tan grande.

Duda millonaria

Martes, 24 de Junio de 2008

“Esta eliminación va a ser algo muy difícil de olvidar, no hay excusas”, declaraba  Sebastián Abreu después de la derrota frente a San Lorenzo en la Copa Libertadores. River supo olvidarla, mirar para adelante y obtener el título local.

Esta duda me resuena en la cabeza desde hace una semana, ¿los festejos de River por la obtención del campeonato son desmedidos por la importancia que le dieron al clausura o un desahogo de cuatro años sin un título?

“La responsabilidad de todo lo que estamos viviendo es mía. Creía oportuno venir a presentarme hoy, porque no lo hice en el partido frente a Boca. Repito, soy el total responsable de este momento del equipo”, declaró Simeone luego de la derrota frente a San Lorenzo.

Recién terminado ese recordado partido, los principales gritos de la gente fueron contra el presidente de River, José María Aguilar, y su comisión directiva, siguiendo por Simeone y los jugadores, no se salvaba nadie, hasta los jugadores debieron retirarse con protección policial por la gran cantidad de objetos contundentes que les arrojaban.

Aguilar se hizo cargo de la derrota: “La responsabilidad siempre emerge de arriba hacia abajo, por lo cual que si hay un primer responsable del partido de ayer es el presidente del club, por lo menos así lo vivo yo”.

Los responsables parecían que eran todos menos los jugadores, pero Abreu dio la cara: “La responsabilidad es nuestra, somos los que salimos a la cancha. El entrenador colabora con lo que puede, dar un mensaje, realizar un cambio para darle más aire o dinámica al equipo, pero los que entramos al campo de juego somos los jugadores”.

El “Beto” Alonso, ídolo riverplatense, tiró más leña al fuego: “Sin carácter no se puede jugar al fútbol y algo de eso sucedió anoche, ya que River estuvo 2-0 en ventaja y San Lorenzo tenía dos hombres menos. No se salva ningún jugador”.

Pero faltaba un culpable: “Cuando San Lorenzo se puso 2 a 1, la cancha se enmudeció, hubo un silencio total y ese silencio atroz es probable que se haya transmitido a quienes estábamos jugando dentro de la cancha”, Ahumada culpó a la hinchada, y adornó su declaración comparándolo con su eterno rival: “Una vez jugando en la cancha de Boca estábamos ganando 2 a 0 y la hinchada de ellos se nos caía encima”.

Y, como no podía ser de otra forma, “se armó la hecatombe: una seguidilla de hechos bochornosos…”. Los hinchas de River, o por lo menos la mayoría visible o pública, manifestó su desconforme y repudio al club de sus amores.

Las banderas contra varios jugadores decoraron el monumental: “Ojalá jugaran con los ‘huevos’ de esta hinchada” y “Yo doy la vida por River, ustedes no tienen vergüenza”, son algunos de los ejemplos que se veía en el estadio millonario. Pero la bienvenida al equipo fue un hecho inigualable del fútbol argentino, un grupo de hinchas les arrojó maíz, en referencia al apodo de gallinas, y la dirigencia impidió que otro grupo ingresara con pañales.

Matías Abelairas apaciguó las aguas: “La derrota en el superclásico y la eliminación de la Libertadores es algo que tenemos que dejar atrás. Lograr el campeonato puede compensar eso”. Abreu agregó que “este tipo de cosas no nos pueden volver a pasar si queremos seguir pensando en el otro objetivo, que es el campeonato local”.

Y River obtuvo el campeonato local. Superó las derrotas frente a Boca y San Lorenzo y ganó justamente el torneo. Pero la importancia que le dieron a Libertadores los seis equipos argentinos que participaron de la competición hicieron que el clausura fuera un premio consuelo, el cual se lo llevó River.

Pero mi duda sigue intacta: ¿los festejos de River por la obtención del campeonato son desmedidos por la importancia que le dieron al clausura o un desahogo de cuatro años sin un título?

Basile en el banquillo

Viernes, 20 de Junio de 2008

Acá nos bancamos siempre las críticas (constructivas y destructivas) así que quiero fiscalizar el trabajo de Basile en las eliminatorias. Aun a riesgo de que nos tilde de “contras” y trate de hacer la Gran Iucht con nosotros. No te tenemos miedo, Coco.

MAL: Abbondanzieri. Con Carrizo convocado, es inconcebible que el Pato siga en el arco. Debe ser el arquero con más dudas, menos seguridad, más goles bobos encima pero más banca como titular en la historia del seleccionado. Sólo jugó bien en el Mundial. Por edad, hay que foguear ya a Carrizo, un tipo que hace todo mejor que el Pato (con los pies, bajo los palos y para cortar por arriba).

BIEN: Mascherano. Es insustituíble, hay que sacarle ya el pasaje para Sudáfrica a este muchacho.

MAL: Zanetti. Si jugamos con 3 atrás (3 centrales, nunca líbero y stopper) como contra Ecuador (Demichelis, Burdisso, Heinze) y Brasil (Burdisso, Coloccini, Heinze) es mejor poner a un volante por derecha natural. El Pupi marca a medias y no desborda nunca. Eso sí, cuando desborda tira unos centros bárbaros para Messi, Agüero y Maxi Rodríguez. Si vamos a jugar con 4 en el fondo, Paulo Ferrari demostró que puede hacerlo más que bien (hasta llega mejor con la edad) y tiene más gol.

BIEN: Demichelis. Gran acierto del Coco. Se afianzó en un puesto difícil por la salida de Ayala y demostró solvencia. Tanto que ante Brasil lo extrañamos un poco. Cuando Milito recupere las dos rodillas, son la dupla central para el Mundial.

MAL: Riquelme. La dependencia del equipo por Román es desesperante. Si Riquelme está bien la selección funciona (segundo tiempo vs Brasil, vs Chile, vs Bolivia), pero cuando no da pie con bola resta y perjudica toda la circulación de fútbol (vs Ecuador, vs Colombia). El problema con Riquelme es que no hay término medio. Se arma el equipo alrededor de él o se prescinde de sus servicios, algo que no Basile no está dispuesto a hacer.

BIEN: Messi. Por momentos se lo come la publicidad “Messi +10″ y hay que pedirle prestada la pelota, pero es crack y cada vez que aparece puede generar una jugada de gol. Rinde más por derecha que al dejarlo libre.

MAL: El verso de “con los bajitos nos alcanza”. En dos años de trabajo quedó claro que las variantes entre Messi-Tevez-Agüero que no tengan a un 9 clásico de área no llevan a ningún lado. No se puede rifar el recurso del juego aéreo. Jugadores sobran para probar (en orden de mi predilección): Crespo, Cavenaghi, Figueroa, Milito, Licha López, Pavone, Cruz… y la lista sigue.

Arena ya pronto serás

Lunes, 9 de Junio de 2008

Son las 10:30 de la mañana de un lunes gris, húmedo y lluvioso. Estoy viajando en el Sarmiento, rumbo a Supergol, cuando el tren se detiene en la estación Caballito. Por la ventana (sin vidrio) observo cómo una grúa demoledora impacta con fuerza sobre la fachada del edificio de la molinera Morixe. En este preciso instante, están tirando abajo la mole de cemento. Es que allí se construirán unas modernas torres de departamentos.

La molinera Morixe era la clásica escenografía de la foto de Ferro Carril Oeste, aquellos años dulces en los que Carlos Timoteo Griguol era el técnico y el equipo daba vueltas olímpicas, destronando a los cucos de siempre.

¿Quién no preguntó alguna vez qué eran esas columnas gigantes con forma de cilindro?

El creciente revival de los `80 que estamos viviendo, que logró devolver a los escenarios nada menos que a The Cure y Soda Stereo, y que hizo que las zapatillas Flecha y las camperas de siré volvieran a estar de moda, no logró funcionar como dique ante el avance del progreso.

Sí. Las sociedades occidentales llaman “progreso” al hecho de pagar 200 mil dólares para vivir hacinado, uno arriba del otro, en un barrio donde el transporte ha colapsado, y donde el sol ya ni entra por la ventana porque no queda lugar de tanto edificio que hay.

A esta altura, nadie puede asegurar que dentro de diez años la cancha de Ferro siga estando ahí, justamente, al costado de las vías del viejo Ferrocarril del Oeste. Ni siquiera estamos en condiciones de garantizar que el tren siga pasando por esos rieles.

Tal vez, algún día tiren abajo la cancha para levantar otro complejo de torres, o un Shopping.

Porque del polvo venimos. Y hacia el polvo vamos.

Bienvenidos

Domingo, 8 de Junio de 2008

La Primera División del Fútbol argentino tiene dos nuevas caras para la próxima temporada. Se trata de San Martín de Tucumán y Godoy Cruz de Mendoza.

El primero volverá a Primera luego de varios años, y sin dudas se recupera una plaza más que importante. El Santo, como es conocido, juega en La Ciudadela, que el nombre del estadio. A lo largo del campeonato de la B Nacional, fue el mejor equipo, ya que tuvo regularidad.

Lo más destacable del ascenso es el trabajo que se viene haciendo en el conjunto tucumano, que apostó a Caros Roldán, y se hizo un trabajo a futuro.

El otro equipo es Godoy Cruz, que vuelve luego de un año. El Tomba había bajado luego de perder la Promoción ante Huracán, y ahora se tomó revancha.

Por el buen trabajo de ambos, bienvenidos a lo más grande.

Chau, campeón; hola, campeón

Viernes, 6 de Junio de 2008

SIN CONSUELO. Palacio y Palermo se lamentan

Desde un principio de la historia mostró signos de debilidad. Pero tampoco se evidenciaba un rival poderoso, compacto y lúcido que pudiera arrebatarle la corona.

La sensación era similar a… los tiempos de Bianchi. Similar, dije. Con protagonistas y rivales diferentes. Aunque los planteos del actual Carlos no difirieran mucho de los de “mi maestro”, como lo definió algunas vez Ischia al Virrey.

El camino de Boca en la Copa Libertadores 2008 fue avanzando… Con Maracaibo en el debut se empató de visitante ante un adversario frágil, pero que lo complicó con centros y con jugadas de pelota detenida. Pero el campeón mostraba su oficio a pesar de las falencias en defensa y en la descoordinación táctica. Desajustes para pulir en la semana.

Con Atlas y Colo Colo, se proyectó la misma película. Se ganó en la Bombonera con los chilenos y se obtuvo un empate inmerecido con los mexicanos por las desatenciones reiteradas y la falta de definición en el área. Y en Chile ni en México se pudo aunque sea igualar.

La clasificación a octavos, como en la Copa 2007, fue agónica. El Xeneize avanzó como el cuarto mejor segundo de la general y debió definir como visitante todas las series.

Las lesiones –esto impidió, hay que decir, que la defensa nunca estuviera integrada por los mismos jugadores; muchas veces Ischia debió improvisar con Morel de central y Maidana como lateral o viceversa-, el cansancio y las inseguridades crecían, pero Boca lograba sobreponerse al fin de cuentas. Por la jerarquía de Riquelme –nadie supo marcarlo ni se ¿animó? a hacerlo como Fluminense-. Marca personal, pegajosa e inteligente. No lo dejaron pensar. Lo esposaron en el Maracaná. Más allá de los problemas físicos de Román –en la semana previa a la revancha de las semifinales tuvo fiebre y sólo entrenó dos días-.

Si bien se generaron innumerables situaciones de peligro y ofreció un juego ambicioso, Boca no concretó en la medida equilibrada. Desaprovechó más de la mitad de las posibilidades que tuvo a su favor. La opción Palermo salvador se repitió en los momentos neurálgicos.

El apresuramiento y la preocupación crecían al mismo ritmo que aumentaban y se repetían las declaraciones de lamento por las ocasiones desperdiciadas: “Es una lástima. Boca hizo todo el gasto y nos empataron. La pelota no quiso entrar. Son cosas del fútbol”.

Y en el partido decisivo, Fluminense lo advirtió. Ya sin Caranta –lesionado ante Atlas, en la Bombonera, el 14/5-, Migliore ocupó su lugar y no era lo mismo. El ex Huracán mostró personalidad, pero desnudó que le falta rodaje en Primera y mucho más en un torneo internacional. Aunque no es el responsable de la eliminación más allá del error en el partido de ida.

La intuición periodística tenía una corazonada. “Boca es Boca”, se escuchaba en los pasillos. Pero después de haber visto a Boca durante toda la Copa, una sensación de inseguridad acosaba.

Fluminense ganó todos los partidos que jugó de local –seis de seis- en la Copa. Y se clasificó a la segunda fase como el mejor de todos. Y su arma temible fue el contraataque. En esa faceta se mostró letal, implacable. Boca volvió a pecar en el área y lo pagó.

El campeón parecía que llegaría al menos hasta la final. Y ahí las chances de retener el título eran grandes. Pero quedó sólo en intenciones, en merecimientos, en deseos. Y no alcanzó.

Lo cierto, lo real, lo concreto, es que la Copa Libertadores tendrá un campeón inédito después de 23 años: Fluminense o Liga. Y está bien.