06/09/2010
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Archivo de Febrero de 2009

El regreso que nadie pidió

Miércoles, 25 de Febrero de 2009

Matías Almeyda es de esos jugadores con talento y que por su personalidad y decisiones terminaron tirando por la borda todo lo destacado que había hecho en su carrera para convertirse en un personaje antipático, incluso hasta despreciable.

Coqueteó con el retiro mil veces, cuando dejó de jugar se arrepintió porque se deprimía, tuvo pasos fugaces por ligas de tercer orden donde apenas jugó (Noruega, Suecia), y terminó con Maradona en el Showbol.

En el medio, sus declaraciones públicas por cuestiones extrafutbolísticas lo dejaron peor parado. Había firmado para Independiente pero antes de debutar decidió irse del país por “la inseguridad”.

El año pasado, en pleno conflicto Campo - Gobierno, el Pelado se permitió tomar posición con aires de estadista aprovechando que tiene un tambo. “La plata que gané la traje a mi país, y ahora estoy decepcionado. Yo no estoy identificado con nada de la política, porque no me interesa. Me da lo mismo que esté quien esté. Pero no sé cuál es el modelo que estamos copiando ahora”, tiró como un entendido en la materia.

Ahora, en 2009 y sin Showbol, aprovechó su amistad con el Beto Acosta para volver (por milésima vez) a las canchas en el club Fénix, de la Primera C. La noticia causó revuelo en la categoría, pero su debut no podía ser tranquilo ni normal.

En el partido del debut, en un ejemplo de profesionalismo, al Pelado se le soltó la cadena y le pegó una piña a Martín Iglesias, defensor de Argentino de Merlo, tras una falta común. El árbitro lo expulsó a instancias del juez de línea.

“Me expulsaron por el peso del apellido. Hay gente que quiere sobresalir”, tiró tras el partido con su habitual humildad y autocrítica.

Aunque después reconoció que estuvo mal (”perdí la cabeza”) dejó una justificación absurda: “Esto es un poco el producto de la manera que tengo de vivir el fútbol, con el mismo compromiso en la Primera C que en un partido internacional”.

Un ejemplo de buen tipo y compañerismo el de Almeyda, que no jugará de visitante en Fénix “porque el plantel es grande” y no quiere “tapar a ningún jugador”. Nadie vaya a pensar que está evitando visitar las acogedoras canchas del ascenso en el conurbano bonaerense.

El show de Caruso

Martes, 24 de Febrero de 2009

Ricardo Caruso Lombardi se convirtió en el nuevo director técnico de Racing.

El equipo de Avellaneda está pasando un pésimo momento, último en la tabla, y rozando la zona de Promoción. Pero la llegada de Caruso alimenta las esperanzas de todos los hinchas racinguistas.

“No soy el salvador. Los jugadores van a salvar a Racing, no yo”, dijo Caruso, vivo, anticipándose a la situación, buscando motivar a los jugadores, y a la vez quitarse un poco de responsabilidad de encima.

No sabemos cómo le va a ir a Caruso en Racing. Lo que sí sabemos es que el club de Avellaneda necesitaba un capitán como este para encarar la tormenta que está atravesando.

Caruso es apasionado, sensible, calentón… De esos tipos que ya casi no quedan en el Fútbol Argentino. Y el hincha de Racing, acostumbrado a sufrir y pasarla mal, se va a encariñar rápidamente y se va a sentir identificado.

A continuación, un par de videos del show de Caruso:

El periodismo, de pretemporada

Domingo, 8 de Febrero de 2009

Durante todo el año se habla y se escribe en todos los medios deportivos de posibles transferencias de jugadores de fútbol de aquí y allá que tendrían destino hacia allá o aquí. Es un síntoma que se repite durante los 365 días del año. Y es en las pretemporadas, tanto la de invierno como la de verano, donde este tratamiento de la información se exagera, se lleva estas posibilidades de pases y especulaciones al extremo. Y este segmento estival que acaba de pasar no fue la excepción, claro.

Hubo futbolistas que pasaron a jugar en todos los equipos (Pavone, Ortega y Fabbiani, por nombrar a algunos). Hubo noticias extravagantes, como por ejemplo la llegada de Davids a River. O la resurrección de Matías Almeyda. También transferencias que se dieron por hecho y que finalmente se cayeron. O pedido de clubes importantísimos del exterior por “figuritas” de cabotaje.

Está claro que estas especulaciones y novelas resultan algo reiterativo y cansador tanto para el lector, como para el periodista, el protagonista y todo su entorno. Fabbiani seguramente estuvo en la tapa de un diario deportivo, en este último mes, más de la mitad de las veces. Un pequeño detalle: el delantero en ningún momento hizo lo posible para que esto no suceda; sino todo lo contrario.

Pero… ¿Quiénes son los verdaderos responsables de este tipo de tratamiento de información? ¿Los periodistas? Sí, porque somos quienes publicamos cada rumor o posible negociación por tal y cual jugador. Y somos los responsables de caer en esa maldita reiteración. Y más, cuando hay una operación de cierto sector de la prensa por “ubicar” a tal jugador en tal equipo, como suele pasar.

¿Son los jugadores los que producen esto? Según… Si hablamos de futbolistas lobbistas, que hacen todo lo posible por venderse a un club y darle notas hasta a un periodista de espectáculos para jugar en el equipo que ellos quieran, o aquellos que tratan de mostrarse y tener protagonismo mediático para poder caer “colgado” a algún club importante, sí.

Pero, en caso contrario, ¿no son los representantes de los jugadores los que hablan de más y hacen lobby? Por supuesto que sí. Ese es su negocio: vender a “su” jugador. Y una de las formas que ellos tienen es esa: “venderlo”. Y qué mejor que utilizar la voz para hablar. Los representantes de los jugadores son también los que causan que la información de los pases y negociaciones se torne en novela. ¡¡¡Si hasta un representante afirmó que Ortega iba a jugar en Racing!!!

¿Y los dirigentes de los clubes qué pito tocan? Son muchas veces los que disparan los rumores sobre posibles transferencias por querer a ese jugador y no encuentran mejor manera de expresarlo que puertas afuera.

Así funciona la cocina de noticias por donde van pasando los cocineros que hacen que este banquete a veces huela medio rancio.

Quizás esta sea una manera de hacer autocrítica, quizás no. Lo cierto es que valía la pena un replanteo y este es un buen lugar para hacerlo.

Aquí debajo, en una especie de P.N.P. (Perdona nuestros pecados), paso a repasar esas noticias de las que hablaba.

26/12/2008
Grondona

27/12/2008
Herrera

29/12/2008
Reggi

30/12/2008
Moralez

02/01/2009
Sánchez Prette

02/01/2009
Solano

02/01/2009
Fabbiani

02/01/2009
Bolatti

03/01/2009
Angeleri

04/01/2009
Humberto Mendoza

05/01/2009
Bergessio

08/01/2009
Krupoviesa

09/01/2009
Moralez

10/01/2009
Viatri

11/01/2009
Luna

14/01/2009
Davids

15/01/2009
Medel

19/01/2009
Orión

19/01/2009
Madelón-Cufré

20/01/2009
Vélez-Fabbiani-Caranta

26/01/2009
Salcedo-Fabbiani

Patadas eran las de antes

Viernes, 6 de Febrero de 2009

Siempre fui de los que pinsan que en el fútbol hay que proteger a los habilidosos. Pero si hay algo que me molesta mucho, es que se juegue al fútbol sin sentimiento.

En estos tiempos tan esponsoreados, el futbolista suele estar más preocupado por salir bien peinado en la foto, por que se le vea la inscripción en la vinchita, o la dedicatoria que lleva en la remera que tiene debajo de la camiseta, que en jugar para el equipo.

Es lógico que el futbolista sea cada vez más individualista, en un mundo cada vez más individualista.

Pero así como sostengo que hay que defender a los habilidosos, también debo confesar que siempre me cayeron bien los típicos pataduras que no tenían problema en atenderte en el círculo central. Esos cirujanos que tanto mal le hacían al buen fútbol, pero que tan necesarios eran para el espectáculo, para calentar un partido, para sacar de la cancha a un rival… Los Hrabina, los Passucci, los Ruggeri, los (perdón, aquí me saco el sombrero) Blas Armando Giunta, los Zandoná, los Trotta, los Monzón (¡y… con semejante apellido!).

Prefiero cien veces a un patadura tirándose a los pies del rival para trabar una pelota, o tirando coditos cuando salta para cabecear un corner, que un jugador sin alma que se tira al piso, se revuelca y hace teatro para inventar un penal.

Buceando en YouTube encontré un video de “las 25 grandes patadas del fútbol”, y quiero compartirlo con ustedes. Porque los pataduras también merecen su homenaje.

Amor por la camiseta

Martes, 3 de Febrero de 2009

Raúl González Blanco tiene 32 años y es el símbolo del madridismo y uno de los jugadores más importantes de la historia del fútbol europeo. No sólo se ha destacado por su capacidad goleadora, sino también por su caballerosidad deportiva y su fidelidad hacia el Real Madrid: debutó a los 17 años en la Casa Blanca y, como están dadas las cosas, sólo piensa en retirarse en el Santiago Bernabeú.

El místico pichichi superó varios récords, pero el más reciente tiene que ver con su función específica y su rol divino. El último fin de semana anotó su gol número 307 e igualó al argentino Alfredo Distéfano en tantos convertidos en partidos oficiales con el equipo merengue.

Otro logro que lo prestigia y lo eleva hasta la cima de los nombres célebres que tienen un lugar reservado en el salón de la fama colectiva, es el envidiable registro de haber convertido 59 goles en la Liga de Campeones y con ello ostenta el liderazgo en toda Europa.

En síntesis, Raúl es una excepción en la desvirtuada realidad futbolística donde los intereses económicos y la explotación de futbolistas menores de edad pretende transformar en una selva el bosque encantado que permitió que este mágico deporte fuera el más apasionante y popular del planeta.

Además, hay que destacar, por sobre todo, la persona por encima del deportista. El Angel de Madrid también es sinónimo de solidaridad, espíritu de trabajo, humildad y simpleza que no ha cambiado desde que el argentino Jorge Valdano lo hizo debutar en el Real el 29 de octubre de 1994.